Una cacería humana a gran escala que mantuvo en vilo a Australia durante siete meses ha llegado a un final sangriento. Dezi Freeman, el fugitivo más buscado del país y presunto asesino de policías, fue abatido por agentes tras un tenso enfrentamiento de tres horas en el estado de Victoria.
Unidades tácticas especiales localizaron al hombre de 56 años en la mañana (hora local) en una propiedad remota que albergaba una estructura similar a un contenedor cerca de la localidad de Thologolong. Según los informes policiales, se produjo un asedio de tres horas antes de que los agentes dispararan mortalmente a Freeman, poniendo fin a sus meses de fuga.
Freeman llevaba prófugo desde finales de agosto de 2025. La persecución se desató cuando abrió fuego contra agentes de policía en su propiedad cerca de Porepunkah, situada a unos 300 kilómetros al noreste de Melbourne. El trágico incidente dejó dos policías muertos y un tercero gravemente herido. Los agentes caídos fueron honrados con un multitudinario funeral de Estado en Melbourne en septiembre de 2025.
Tras los asesinatos, Freeman huyó a un escarpado parque nacional conocido por su red de minas abandonadas. La persecución se convirtió en una de las operaciones policiales más extensas de la historia de Australia, según el jefe de policía Bush. La búsqueda incluyó:
Durante la búsqueda, la esposa de Freeman, Amalia, con quien tiene tres hijos, hizo un llamamiento público instándole a entregarse. Sin embargo, las autoridades sospechan que Freeman logró evadir la captura durante tanto tiempo con la ayuda de residentes locales que simpatizaban con su postura antigubernamental.
Freeman estaba fuertemente vinculado al movimiento de los "Ciudadanos Soberanos" (Sovereign Citizens), una ideología antigubernamental similar a la escena alemana de los "Reichsbürger". Documentos judiciales y reportajes de los medios lo describían como un fanático de las armas con antecedentes penales que rechazaba agresivamente la autoridad del Estado.
Aunque la policía no ha revelado oficialmente el motivo específico del registro inicial de la casa de Freeman el verano pasado, las autoridades confirmaron que los agentes implicados en la redada original formaban parte de una unidad que investiga delitos sexuales y ofensas contra menores.
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