
El presidente boliviano Rodrigo Paz declaró el estado de emergencia el 20 de junio, el día 50 de protestas y bloqueos de carreteras que han paralizado la nación andina. El decreto de emergencia otorga al ejército el poder de retirar por la fuerza las barricadas que han cortado las rutas de suministro y aislado la capital administrativa, La Paz.
Las protestas comenzaron por una ley que permitiría usar tierras como garantía para préstamos. Aunque el presidente Paz derogó la ley el 13 de mayo, las manifestaciones continuaron, exigiendo su dimisión. Al menos 17 personas han muerto, en su mayoría por falta de atención médica. El sector turístico de Bolivia reportó pérdidas de más de 200 millones de dólares.
Tras la declaración de emergencia, las autoridades informaron que la mayoría de los bloqueos fueron despejados en 24 horas. Sin embargo, los líderes de los sindicatos de mineros prometieron reanudar las manifestaciones si sus demandas no eran atendidas.
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