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Damasco impone una estricta prohibición del alcohol y desata el debate sobre la identidad cultural de Siria

📅 Mar 30, 2026⏱ 4 min de lectura💬 0 comentarios

En un cambio significativo para la capital siria, las autoridades de Damasco han implementado una amplia prohibición sobre la venta y el consumo de alcohol en la mayor parte de la ciudad. Los bares y restaurantes que han servido bebidas alcohólicas durante décadas ahora tienen prohibido hacerlo. Según la nueva normativa, el alcohol solo puede comprarse en botellas cerradas para llevar, y las ventas están restringidas a unos pocos barrios de mayoría cristiana.

Un desvío de las tradiciones laicas

Aunque las restricciones al alcohol no son infrecuentes en Oriente Medio debido a las leyes dietéticas islámicas, Damasco ha sido históricamente una excepción. Durante años, el régimen de Assad priorizó el laicismo sobre las normas religiosas estrictas, fomentando cierto grado de diversidad social y tolerando el funcionamiento generalizado de los bares. La repentina aplicación de estas nuevas normas ha llevado a muchos residentes a cuestionarse el rumbo futuro de la ciudad.

"La noticia fue sorprendente e inquietante al mismo tiempo", declaró la productora de medios Angela Alsahwi. Tras señalar que Damasco siempre ha sido sinónimo de apertura, añadió que la cuestión "no se trata solo de la bebida en sí, sino de la libertad de elección", lo que refleja una lucha fundamental por la identidad de la ciudad.

Preocupaciones sectarias y económicas

Los críticos advierten de que limitar la venta de alcohol a los distritos cristianos corre el riesgo de profundizar las divisiones sectarias al resaltar políticamente las diferencias sociales. La activista Roba Hanna criticó la medida afirmando: "Quienes tomaron esta decisión no entienden el tejido social de Siria. No todos los cristianos beben alcohol. Al mismo tiempo, hay musulmanes que sí lo hacen". Hanna argumentó que enmarcar el consumo de alcohol como una violación de la moral pública estigmatiza injustamente a segmentos de la población.

Hind Kabawat, la ministra cristiana de Asuntos Sociales, también intervino, afirmando que los barrios cristianos "no son lugares para el alcohol", sino el "corazón de Damasco". Sus comentarios reflejan un delicado equilibrio: distanciar a la comunidad del estigma del alcohol y, al mismo tiempo, reafirmar su papel integral en la sociedad siria.

Más allá de las implicaciones sociales, la prohibición amenaza una economía ya de por sí frágil. Tras años de guerra, aproximadamente el 90 por ciento de los sirios vive por debajo del umbral de la pobreza. Se espera que el cierre de los locales de ocio nocturno provoque importantes pérdidas de empleo y dañe aún más el maltrecho sector turístico, una fuente de ingresos vital para muchas familias. Sin embargo, para algunos ciudadanos que se enfrentan a la pobreza extrema, el debate sigue siendo secundario frente a la lucha diaria por alimentar a sus familias.

¿Parte de una campaña moral más amplia?

Las autoridades han justificado la prohibición citando las quejas de los residentes locales. Sin embargo, la decisión ha suscitado elogios en los círculos conservadores. "Somos un país con mayoría musulmana", escribió un usuario en las redes sociales, argumentando que el alcohol no tiene cabida en los espacios públicos y que la prohibición protege el futuro de los niños de las influencias occidentales.

Los observadores señalan que la prohibición del alcohol no es un incidente aislado. En los últimos meses, los municipios locales han introducido varias medidas destinadas a imponer la "moralidad pública". Entre ellas figuran directrices sobre trajes de baño recatados, restricciones a los grupos mixtos en los restaurantes y una controvertida prohibición del maquillaje para las funcionarias de la ciudad costera de Latakia.

Estos decretos a nivel municipal ponen de manifiesto una creciente tensión con el gobierno central, que anteriormente se había comprometido a respetar las libertades personales. Como señaló un comentarista en relación con las crecientes restricciones, aunque una medida individual pueda parecer trivial por sí sola, en conjunto apuntan a un profundo debate sobre la gobernanza, los valores y la futura separación entre religión y Estado en Siria.

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