Cincuenta anos despues de que Mao Zedong muriera el 9 de septiembre de 1976, China sigue navegando por las contradicciones de su enorme legado. Su retrato domina la Plaza Tiananmen en Pekin y su cuerpo embalsamado yace en un mausoleo visitado por millones. Sin embargo, las catastrofes de su mandato —el Gran Salto Adelante que mato a decenas de millones y la Revolucion Cultural que desgarro a la sociedad china— siguen siendo temas en gran medida tabues.
Bajo el presidente Xi Jinping, que ha establecido comparaciones con Mao, la reverencia selectiva por el padre fundador se ha intensificado. Los analistas senalan que China no puede rendir cuentas plenamente del legado de Mao sin socavar la pretension del Partido Comunista de infalibilidad historica.
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