
Ford Motor Company ha dado un notable giro en su estrategia de automatización, reincorporando a ingenieros humanos experimentados después de descubrir que los sistemas de inteligencia artificial introducidos para supervisar las inspecciones de calidad en sus líneas de producción no funcionaban tan bien como los veteranos técnicos que debían reemplazar.
El fabricante de automóviles había invertido en tecnología de inspección visual impulsada por IA como parte de un esfuerzo más amplio para automatizar procesos y reducir costes. Sin embargo, las revisiones internas encontraron que los sistemas de IA pasaban por alto defectos sutiles que los ingenieros experimentados, con décadas de conocimiento práctico, podían detectar de forma fiable.
El control de calidad en la fabricación de automóviles implica identificar una gama extremadamente amplia de defectos. Los expertos de la industria dicen que los sistemas de IA actuales todavía luchan con tipos de defectos raros o inusuales que los inspectores humanos experimentados reconocen de manera casi instintiva.
La experiencia de Ford es probable que resuene en toda la industria manufacturera. Varios expertos señalan que un enfoque híbrido — utilizando la IA para asistir en lugar de reemplazar a trabajadores cualificados — puede producir mejores resultados en entornos críticos de calidad.
Usamos cookies para mejorar tu experiencia. Política de privacidad