
El veterano diplomático estadounidense George Kent ha emitido una severa advertencia sobre la trayectoria de la política exterior estadounidense bajo la segunda administración de Donald Trump, calificando su enfoque actual como un profundo fracaso histórico. En una reciente entrevista con Alina Polyakova para Ukrainska Pravda, Kent ofreció un análisis sobrio de las relaciones entre EE. UU. y Ucrania, la dinámica cambiante en Washington y las implicaciones globales de la postura de la actual administración.
Kent, que cuenta con más de 30 años de experiencia diplomática y ha servido bajo cinco presidentes estadounidenses (más recientemente como embajador de EE. UU. en Estonia entre 2023 y 2024), contrastó el primer mandato de Trump con su administración actual. Mientras que el primer mandato mantuvo la tradición de emplear a profesionales competentes para defender los intereses nacionales, Kent argumenta que el segundo mandato ha abandonado este principio en favor de un enfoque puramente transaccional.
"Donald Trump piensa en Donald Trump", observó Kent, destacando las tendencias narcisistas del presidente. Criticó al actual gabinete por carecer tanto de visión estratégica como de conocimientos fundamentales de historia y geografía. Según Kent, esta incompetencia ha provocado decisiones políticas erróneas, citando las recientes perturbaciones económicas mundiales derivadas de la guerra contra Irán y el absurdo de que "promotores inmobiliarios" intenten negociar la guerra entre Rusia y Ucrania sin ninguna experiencia regional.
Reflexionando sobre sus testimonios pasados, incluida su declaración ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de que una Europa pacífica es imposible sin una Ucrania libre (incluidos Crimea y el Donbás), Kent trazó el arco del apoyo estadounidense. Desde el inicio de la agresión rusa en 2014 hasta 2025, EE. UU. se erigió como el principal aliado de Ucrania, entregando más de 60.000 millones de dólares en ayuda militar y económica. Este apoyo, señaló Kent, se basaba en la convicción de que el éxito de Ucrania beneficia directamente a la estabilidad europea y a los intereses de EE. UU.
Sin embargo, Kent no libró de críticas a la administración Biden, reconociendo que, si bien proporcionó niveles de ayuda sin precedentes, la asistencia llegaba con frecuencia demasiado tarde y en cantidades insuficientes. "La ayuda que proporcionamos en 2023 y 2024 debería haberse entregado en 2022", afirmó.
El panorama diplomático de 2025 y 2026 presenta una imagen drásticamente diferente, con la ayuda estadounidense a Ucrania prácticamente paralizada. Kent condenó esta política actual por ser "miope" y perjudicial para los intereses estadounidenses. A pesar de haberse retirado del servicio oficial, Kent sigue profundamente comprometido con Ucrania, organizando recorridos en bicicleta por todo Estados Unidos con su familia para recaudar fondos y concienciar, y conectando iniciativas ucranianas con socios extranjeros.
De cara al futuro, Kent subrayó el papel fundamental del Congreso de EE. UU., que tiene el poder sobre los presupuestos. Sugirió que las próximas elecciones legislativas de noviembre serán un momento crítico que podría alterar la distribución del poder y redefinir el futuro de la ayuda financiera y militar a Ucrania.
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