
Las relaciones entre Alemania y Rusia, antes una de las asociaciones bilaterales más importantes de Europa, han sido destruidas por la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022. El concepto de Wandel durch Handel (cambio a través del comercio) — la idea de que el compromiso económico llevaría a la liberalización política — ha quedado totalmente desacreditado.
La política de Alemania de décadas de acercamiento a Rusia se basaba en una profunda dependencia energética y significativos lazos comerciales. Los gasoductos Nord Stream eran el símbolo de esa relación. Tras la invasión, Alemania cambió de rumbo: comenzó a suministrar armas a Ucrania, impuso sanciones a Rusia y buscó urgentemente alternativas al gas ruso.
En este contexto, la extremista Alternativa para Alemania (AfD) presiona por un retorno a las relaciones normales con Rusia, pidiendo el levantamiento de sanciones, la reanudación de importaciones de gas y el fin del apoyo militar a Ucrania. Los críticos argumentan que estas posiciones coinciden sospechosamente con los objetivos de la política exterior rusa.
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