Las Fuerzas Armadas de Alemania (Bundeswehr) se preparan para reforzar significativamente sus capacidades aéreas no tripuladas mediante un acuerdo de adquisición de drones de combate por valor de 2.400 millones de euros con el contratista de defensa nacional Rheinmetall. Se espera que el comité de presupuestos del Bundestag dé luz verde al acuerdo marco la próxima semana, según informa Handelsblatt.
Según el acuerdo propuesto, el pedido inicial ascenderá a unos 298 millones de euros. El número exacto de vehículos aéreos no tripulados (UAV) que se entregarán sigue sin revelarse. Fuentes indican que la adquisición se retrasó previamente después de que los drones de Rheinmetall no lograran alcanzar los estándares de rendimiento deseados durante las fases de prueba iniciales.
Esta última adquisición forma parte de una estrategia más amplia del gobierno alemán para ampliar su arsenal de drones kamikaze. A finales de febrero, el comité de presupuestos parlamentario aprobó contratos de adquisición similares con las empresas de defensa Helsing y Stark Defence. Los legisladores limitaron estratégicamente los acuerdos marco para estas empresas a 1.000 millones de euros cada una —por debajo de un presupuesto inicialmente previsto de 4.300 millones de euros—, una restricción que también se aplicará al contrato de Rheinmetall.
El lucrativo contrato de defensa se produce tras un escándalo público en el que se vio envuelto el CEO de Rheinmetall, Armin Papperger. En una reciente entrevista con The Atlantic, Papperger provocó indignación al desestimar la innovación detrás de los drones de producción nacional ucraniana, comparando su ensamblaje con jugar con piezas de Lego. Además, menospreció a las empresas emergentes de defensa ucranianas Fire Point y Skyfall, refiriéndose a ellas como "amas de casa con impresoras 3D".
Tras una rápida reacción pública, Rheinmetall emitió un comunicado aclaratorio en el que subrayaba su profundo respeto por los esfuerzos defensivos del pueblo ucraniano, especialmente ante la grave escasez de recursos. En respuesta al incidente, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, desestimó públicamente los comentarios de Papperger, calificándolos de "extraños".
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