A medida que Hungría se acerca a sus muy anticipadas elecciones parlamentarias del 12 de abril, un terremoto político ha sacudido a la nación. Calificado por los observadores como el escándalo político más grave desde la caída del comunismo en 1989, nuevas revelaciones sugieren que los servicios de inteligencia del Estado fueron utilizados como arma contra la principal facción opositora, el partido Tisza.
La controversia se centra en la Oficina de Protección Constitucional (AH), la agencia de inteligencia nacional de Hungría. Según informes de investigación, la AH intentó reclutar a profesionales de TI que administraban la infraestructura digital del partido Tisza desde julio de 2025. En ese momento, Tisza había emergido como un formidable retador para el partido gobernante Fidesz, del primer ministro Viktor Orbán.
Cuando los esfuerzos iniciales de reclutamiento fracasaron, el aparato de inteligencia presuntamente recurrió a medidas extremas. El escándalo fue sacado a la luz por el portal de investigación húngaro Direkt36 el 24 de marzo de 2026, y posteriormente corroborado por un informante de alto perfil: Bence Szabó, un ex investigador principal de la Oficina Nacional de Investigación (NNI).
En una detallada entrevista en video, Szabó, quien anteriormente dirigía la unidad contra la pornografía infantil de la NNI, reveló que su departamento fue presionado por la AH para lanzar una investigación falsa. Alegó que los funcionarios de inteligencia ordenaron a su unidad apuntar a dos administradores de TI de Tisza bajo el pretexto de una investigación de pornografía infantil. El objetivo final era confiscar legalmente su hardware informático.
Szabó afirmó que rápidamente se hizo evidente que los sospechosos no tenían conexión con la explotación infantil. Al negarse a fabricar pruebas, denunció la extralimitación por motivos políticos a sus superiores. Al no recibir respuesta, Szabó renunció, fue suspendido posteriormente y decidió hacer pública la situación. "Hice un juramento", explicó Szabó. "Quiero servir a mi patria y no a un grupo específico de personas, como un partido político".
La incautación de hardware ha arrojado nueva luz sobre un importante incidente de ciberseguridad de finales de 2025. Durante ese período, los datos personales de aproximadamente 200.000 partidarios del partido Tisza se filtraron de la aplicación oficial del partido. En ese momento, el gobierno de Orbán culpó de la brecha a expertos en TI ucranianos que desarrollaron la aplicación, enmarcándola como espionaje extranjero.
Sin embargo, la nueva evidencia sugiere que la filtración probablemente fue orquestada desde dentro del propio aparato de poder de Orbán, utilizando los datos copiados ilícitamente durante la confiscación del hardware. Si bien no hay pruebas directas de que el primer ministro Orbán ordenara personalmente la operación, la AH opera directamente bajo la Oficina del Primer Ministro, supervisada por el ministro de la Cancillería, Antal Rogán. El gobierno no ha negado la operación de inteligencia, sosteniendo en cambio que fue una medida de contraespionaje frente a una supuesta interferencia ucraniana.
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