Irán afirmó el lunes que mantiene contactos diplomáticos indirectos a través de Omán, pero negó cualquier diálogo directo con Estados Unidos, contradiciendo las declaraciones del presidente Donald Trump de que las negociaciones nucleares iban a reanudarse. Las versiones contradictorias añadieron nueva incertidumbre a uno de los puntos más explosivos de la diplomacia mundial.
Funcionarios iraníes confirmaron el contacto con Omán — un intermediario neutral de larga tradición — pero insistieron en que esto no equivale a conversaciones directas con Washington. La postura firme de Teherán refleja la hostilidad profunda que persiste desde los ataques militares estadounidenses e israelíes contra Irán en febrero, tras los cuales el país amenazó repetidamente con cerrar el estratégico Estrecho de Ormuz.
El Estrecho de Ormuz, por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo marítimo mundial, se ha convertido en la palanca más poderosa de Irán. Las restricciones periódicas al paso desde febrero han generado turbulencias en los mercados energéticos globales. El intercambio diplomático más reciente llega cuando las potencias mundiales aumentan su preocupación por la estabilidad de las cadenas de suministro.
Omán ha servido históricamente como uno de los canales de contacto más eficaces entre Irán y Occidente. Mascate mantiene relaciones funcionales tanto con Teherán como con Washington, lo que le permite facilitar comunicaciones sensibles sin que ninguna de las partes deba reconocer el contacto directo.
El presidente Trump afirmó durante el fin de semana que las conversaciones estaban por comenzar, presentándolo como un avance diplomático. Las autoridades iraníes lo desmintieron de inmediato, acusando a Washington de distorsionar la realidad. Los diplomáticos occidentales advirtieron que incluso el contacto indirecto es un paso significativo dada la práctica ruptura total de comunicaciones tras los ataques de febrero.
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