
Las organizaciones de derechos humanos informan que el gobierno iraní ha acelerado la confiscación de bienes pertenecientes a seguidores de la fe bahái y críticos políticos del régimen. La tendencia representa una escalada documentada en la represión de la República Islámica contra minorías y disidentes.
La fe bahái, que se originó en la Persia del siglo XIX, ha sido perseguida durante mucho tiempo en Irán. Los críticos políticos y activistas enfrentan confiscaciones similares de propiedades, que los observadores dicen que se utilizan principalmente como herramienta de intimidación.
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