
En la noche del 29 de marzo de 2026, las fuerzas rusas desataron un bombardeo aéreo masivo contra Ucrania. Según la Fuerza Aérea de Ucrania, la ofensiva incluyó un misil aerobalístico "Kinzhal" junto con la asombrosa cifra de 442 vehículos aéreos no tripulados (UAV), de los cuales aproximadamente 300 fueron identificados como drones kamikaze "Shahed".
Los informes preliminares de los oficiales militares indican una noche de intensa actividad para los sistemas de defensa antiaérea ucranianos. Las fuerzas de defensa lograron derribar o suprimir electrónicamente 380 de los drones enemigos entrantes. A pesar de estos esfuerzos de interceptación, algunos proyectiles lograron penetrar el escudo defensivo.
Las autoridades registraron impactos directos de 16 drones de ataque en 7 ubicaciones diferentes. Además, se documentó la caída de escombros de los vehículos aéreos interceptados en otras 14 áreas, provocando diversos grados de daños locales.
Hasta la mañana del 29 de marzo, el peligro no había pasado por completo. La Fuerza Aérea señaló que el ataque seguía en curso, con varios drones hostiles aún operando dentro del espacio aéreo ucraniano.
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