BRUSELAS — La actual operación militar llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán ha asestado un duro golpe financiero a Europa. Según el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, un solo mes de conflicto en Oriente Medio ha inflado la factura de importación de combustibles fósiles de la Unión Europea en la asombrosa cifra de 14.000 millones de euros.
En su intervención tras una reunión de los ministros de Energía de la UE el 31 de marzo, Jørgensen expuso la cruda realidad económica del conflicto del Golfo Pérsico, según informó la cadena ucraniana Suspilne. Desde que comenzaron las hostilidades, los precios del gas natural en todo el bloque se han disparado aproximadamente un 70%, mientras que los del petróleo han aumentado un 60%.
Aunque el comisario aseguró a la opinión pública que actualmente no hay escasez física inmediata de petróleo o gas en la UE, destacó que existen importantes tensiones subyacentes. Los mercados de gasóleo y combustible de aviación están sometidos a una presión considerable. Además, las restricciones en los mercados mundiales de gas están elevando los costes de la electricidad, lo que supone una grave amenaza de aumento de las cargas financieras tanto para las industrias como para los hogares europeos.
"No debemos hacernos ilusiones de que las consecuencias de esta crisis para los mercados energéticos serán efímeras, porque no lo serán", advirtió Jørgensen.
A la luz de la prolongada crisis, Jørgensen instó a los Estados miembros de la UE a mantener un frente cohesionado, advirtiendo de que las políticas nacionales fragmentadas podrían desestabilizar aún más unos mercados energéticos ya de por sí volátiles. Anunció que la Comisión Europea desvelará en breve un amplio paquete de medidas destinado a proteger a las familias y a las empresas de las repercusiones económicas.
A pesar de los llamamientos a un enfoque unificado, varias naciones ya han tomado medidas independientes para mitigar la crisis. El 26 de marzo, el gobierno alemán aprobó un paquete de ayudas específico en respuesta al fuerte repunte de los precios de los combustibles. Al mismo tiempo, Polonia optó por reducir el impuesto sobre el valor añadido (IVA) y los impuestos especiales sobre los carburantes. En Noruega, país no perteneciente a la UE, el ministro de Finanzas, Jens Stoltenberg, anunció que los impuestos sobre la gasolina y el gasóleo se reducirían temporalmente a partir del 1 de abril.
En previsión de una crisis energética prolongada derivada del conflicto del Golfo Pérsico, la Comisión Europea hizo un llamamiento público el 31 de marzo. La Comisión instó a los ciudadanos a adoptar hábitos de ahorro de energía, como trabajar desde casa y reducir el uso del coche y el avión. Al mismo tiempo, pidió a los Estados miembros de la UE que aceleren urgentemente el despliegue de fuentes de energía renovables para crear una resistencia a largo plazo.
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