
Un tribunal del Reino Unido ha aprobado una gran demanda colectiva contra Apple, abriendo potencialmente la puerta a millones de consumidores para reclamar una parte de aproximadamente 3.000 millones de libras. La demanda se centra en acusaciones de abuso de posición dominante en la distribución de aplicaciones.
Los demandantes argumentan que la obligación de comprar aplicaciones a través de la App Store, combinada con las comisiones a los desarrolladores, infringe la legislación de competencia del Reino Unido. Apple rechazó las acusaciones, defendiendo los beneficios de seguridad y calidad de su App Store.
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