En una muestra masiva de disidencia a nivel nacional, se estima que ocho millones de estadounidenses salieron a las calles de los 50 estados el sábado para protestar contra la administración del presidente Donald Trump. Organizadas por una coalición de grupos de la sociedad civil bajo el lema "No Kings" (Sin reyes), las manifestaciones denunciaron lo que los críticos describen como un estilo de gobierno cada vez más autoritario en el segundo mandato de Trump.
Se celebraron concentraciones en aproximadamente 3.300 lugares, desde grandes centros metropolitanos hasta zonas rurales. Los manifestantes portaban pancartas con consignas como "Defended la democracia", "Trump debe irse", "Ni rey, ni guerra, ni multimillonarios" y "Fuera ICE". Se trata de la tercera y más extensa jornada de acción coordinada desde la segunda investidura de Trump el 20 de enero de 2025.
La capital del estado de Minnesota, St. Paul, se convirtió en uno de los principales focos de las protestas. La región se ha visto profundamente afectada por las recientes manifestaciones invernales contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y las agresivas redadas federales contra inmigrantes. Las tensiones en Minnesota alcanzaron su punto álgido tras la muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, a manos de agentes federales durante unas protestas en la vecina Minneapolis.
Ante decenas de miles de personas en St. Paul, la leyenda del rock Bruce Springsteen interpretó su nuevo himno de protesta, "Streets of Minneapolis", dedicado a las víctimas. Destacadas figuras políticas también animaron a la multitud. El gobernador de Minnesota y candidato demócrata a la vicepresidencia en 2024, Tim Walz, elogió a los manifestantes, calificando su resistencia como "el corazón y el alma" de todo lo bueno que hay en el país. El senador Bernie Sanders se hizo eco de este sentimiento y declaró: "No permitiremos que este país se hunda en el autoritarismo o la oligarquía".
De costa a costa, los ciudadanos expresaron su preocupación por la supuesta erosión de las normas democráticas, los derechos civiles y la libertad de expresión:
Cabe destacar que los organizadores informaron de una importante participación en bastiones tradicionalmente republicanos, como Idaho, Wyoming, Montana y Utah. Aproximadamente dos tercios de los actos de la jornada tuvieron lugar fuera de los grandes centros urbanos.
La administración Trump desestimó rápidamente la histórica movilización. Antes de los actos, una portavoz de la Casa Blanca calificó las protestas de reunión de un "pequeño grupo apoyado por redes de izquierda sin amplio respaldo popular". La portavoz de Trump, Abigail Jackson, minimizó aún más las manifestaciones, afirmando que solo interesaban a los periodistas.
A pesar de la retórica de la administración, el presidente se enfrenta a un panorama político difícil. Las encuestas actuales indican que solo un tercio de los estadounidenses aprueba la gestión de Trump. Con la proximidad de las cruciales elecciones de mitad de mandato en noviembre, los republicanos se encuentran bajo una presión cada vez mayor para defender sus mayorías tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes.
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