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Ambiciones nucleares en África: entre grandes visiones y realidades geopolíticas

📅 Mar 30, 2026⏱ 3 min de lectura💬 0 comentarios

La energía nuclear está experimentando un complejo renacimiento. A pesar de las sombras históricas proyectadas por los accidentes de Three Mile Island (1979), Chernóbil (1986) y Fukushima (2011), la energía nuclear se promueve cada vez más como una alternativa respetuosa con el clima y libre de emisiones de CO2. Este renovado entusiasmo ha llegado al continente africano, donde varios gobiernos impulsan planes para construir nuevos reactores.

En la actualidad, la única central nuclear operativa de África se encuentra en Sudáfrica, con dos reactores en las instalaciones de Koeberg. Sin embargo, este monopolio está a punto de cambiar, aun cuando persisten dudas sobre la viabilidad y las verdaderas motivaciones detrás de los sueños nucleares del continente.

Ajedrez geopolítico en el mercado nuclear

Un informe de 2025 del periodista sudafricano Tristen Taylor, publicado por la oficina en Ciudad del Cabo de la Fundación Heinrich Böll (vinculada al Partido Verde alemán), destaca a África como un mercado de crecimiento clave para la industria nuclear mundial. Los proveedores de Corea del Sur, China y Rusia están especialmente ansiosos por asegurar contratos, a menudo con la ayuda del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en las etapas preliminares.

Según Taylor, Egipto tiene las perspectivas más realistas a medio plazo para la expansión nuclear. La corporación estatal rusa Rosatom lleva construyendo allí la central nuclear de El Dabaa desde 2022. Por el contrario, Taylor considera que las ambiciones nucleares de naciones del Sahel como Níger, Malí y Burkina Faso son completamente poco realistas. A pesar de que estos países han firmado acuerdos con Rosatom, Taylor argumenta que estos pactos son principalmente maniobras geopolíticas diseñadas para asegurar el respaldo político ruso, en lugar de proyectos energéticos viables.

Sudáfrica: Infraestructura envejecida y preocupaciones de seguridad

En Sudáfrica, la central de Koeberg, construida por un consorcio francés durante la época del Apartheid y puesta en marcha a mediados de la década de 1980, generaba recientemente alrededor del 4 por ciento de la electricidad del país. En 2024 y 2025, las licencias de funcionamiento de ambos reactores se prorrogaron consecutivamente por otros 20 años, una medida que desató una gran controversia.

Francesca de Gasparis, directora ejecutiva de la ONG medioambiental de base religiosa SAFCEI, atribuye estas prórrogas a la presión política y a las profundas dificultades operativas de la empresa estatal de servicios públicos, Eskom. Señala la falta de estándares de seguridad posteriores a Fukushima y lagunas significativas en la documentación de Koeberg. Eskom no respondió a las preguntas de la prensa sobre estas preocupaciones de seguridad antes de la publicación.

A pesar de las críticas, Eskom avanza en sus planes para nuevas infraestructuras nucleares, destacando una propuesta de instalación de 4.000 MW en Duynefontein, cerca de Koeberg. De Gasparis también ha criticado este proyecto, alegando falta de transparencia y dependencia de datos obsoletos.

La estrategia de doble reactor de Ghana

Mientras tanto, África Occidental está logrando avances tangibles. Ghana se encuentra en fases avanzadas de planificación de su propio programa nuclear, con una posible fecha de inicio de construcción prevista para 2027. Aunque aún no se ha hecho público un contrato final con un proveedor (las opciones incluyen Francia, China, Corea del Sur, Rusia o EE. UU.), la nación persigue un enfoque dual. Ghana pretende construir tanto una central nuclear convencional como un reactor modular pequeño (SMR, por sus siglas en inglés), una tecnología más reciente promocionada por su menor tamaño, funcionamiento más sencillo y perfil de seguridad mejorado.

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