
Lissie Harper, la viuda del agente Andrew Harper asesinado en 2019, ha alzado su voz contra los informes de que dos de los tres hombres condenados por la muerte de su esposo podrían ser liberados anticipadamente del gobierno.
El agente Andrew Harper, un policía del Thames Valley, murió en agosto de 2019 después de ser arrastrado por un vehículo conducido por adolescentes que intentaban robar un quad. Tres jóvenes fueron condenados por homicidio culposo en 2020.
Tras el juicio, Lissie Harper lanzó una campaña para promulgar una ley que impusiera cadenas perpetuas obligatorias para quienes maten a trabajadores de servicios de emergencia. La Ley Harper se aprobó en 2021 en Inglaterra y Gales, exigiendo cadenas perpetuas en tales casos.
La idea de que puedan quedar en libertad anticipadamente es deplorable.
El caso de Lissie Harper ilustra la profunda tensión entre las presiones prácticas sobre el sistema penitenciario y las expectativas de las víctimas de que las sentencias se cumplan íntegramente.
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