
La situación de seguridad en Zaporizhzhia, una ciudad ucraniana densamente poblada próxima a la línea del frente oriental, se está deteriorando significativamente a medida que Rusia intensifica los ataques dirigidos contra infraestructuras civiles. Escuelas, edificios de oficinas y autobuses públicos han sido objeto de ataques en los últimos días.
Zaporizhzhia es una de las ciudades más grandes de Ucrania y se encuentra cerca del territorio ocupado por Rusia, lo que la convierte en un objetivo frecuente de ataques con misiles y drones. Los ataques a edificios públicos y al transporte han causado un grave impacto en la vida cotidiana de los centenares de miles de civiles que han optado por permanecer en la ciudad.
Este patrón de ataques contra objetivos no militares es una característica documentada de la estrategia rusa más amplia en Ucrania, diseñada para agotar a las poblaciones civiles y minar la moral. Las organizaciones humanitarias que operan en la región han pedido reiteradamente una mayor protección para las infraestructuras civiles en virtud del derecho internacional humanitario.
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