
Un ataque ruso contra Kiev el 17 de septiembre dejó 20 heridos, cinco de los cuales fueron hospitalizados, según el alcalde Vitali Klitschko. Entre las víctimas había dos niños.
El ataque nocturno combinó misiles y drones dirigidos contra la capital ucraniana. Resultaron dañados edificios residenciales, escuelas, un edificio administrativo, oficinas, una gasolinera, almacenes, vehículos e infraestructura ferroviaria.
Este ataque forma parte de la campaña rusa de bombardeos aéreos contra ciudades ucranianas, con el objetivo de deteriorar la infraestructura civil y generar pánico en la capital.
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