Arabia Saudí ha cerrado temporalmente su estratégico oleoducto Este-Oeste tras un ataque de drones lanzados desde la gobernación de Maysan, en el sur de Irak, fronteriza con Irán. El oleoducto constituye una ruta de exportación alternativa fundamental que evita el Estrecho de Ormuz.
El primer ministro iraquí reconoció que el ataque se originó en territorio de su país y anunció la destitución del comandante de operaciones militares en Maysan. Arabia Saudí respondió reservándose el derecho a tomar todas las medidas necesarias para salvaguardar su soberanía y seguridad, proteger sus instalaciones y garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
El Consejo de Cooperación del Golfo — integrado por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Omán, Catar y Kuwait — condenó el ataque como una escalada peligrosa y una amenaza inaceptable para la seguridad del reino y una violación flagrante de los principios del derecho internacional.
El cierre del oleoducto coincidió con un rápido avance de los huzitas a lo largo de la costa yemení. El grupo afirmó controlar el Estrecho de Bab al-Mandab, acceso al Mar Rojo y al Canal de Suez, señalando que la navegación seguía siendo segura para todas las empresas excepto los buques saudíes. Junto al control iraní del Estrecho de Ormuz, esto otorga a Teherán y sus aliados influencia sobre dos de los pasos marítimos más estratégicos del mundo.
Los precios mundiales del crudo escalaron por encima de 100 dólares por barril por primera vez desde julio. Los analistas advierten que una mayor escalada podría elevar los precios aún más.
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