La guerra de Tigray podría extenderse al Cuerno de África — análisis
Un conflicto renovado en la región de Tigray en el norte de Etiopía tiene el potencial de desestabilizar todo el Cuerno de África, advierten los analistas. La guerra no existe en un vacío; está inmersa en una compleja red de rivalidades regionales, intereses geopolíticos contrapuestos y agravios históricos irresueltos que se extienden mucho más allá de las fronteras de Etiopía.
Una red de intereses regionales
La larga y turbulenta relación de Eritrea con la fuerza política dominante de Tigray, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (FLPT), sigue siendo un factor crucial. La participación de Eritrea en la anterior guerra de Tigray atrajo la condena internacional, y cualquier nuevo conflicto corre el riesgo de volver a atraer a Asmara a un enfrentamiento militar directo.
Sudán, inmerso en su propia devastadora guerra civil, comparte frontera con Tigray. Cualquier desestabilización podría enviar nuevos flujos de refugiados a un Sudán ya desbordado. A la inversa, facciones armadas de Sudán podrían ver oportunidades en una Etiopía debilitada.
Los estados del Golfo y el Mar Rojo
La participación de los estados del Golfo añade otra capa de complejidad. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos tienen importantes intereses económicos y estratégicos en la región, particularmente en lo que respecta a las rutas comerciales del Mar Rojo. Ambos países han desempeñado en ocasiones roles mediadores, pero sus agendas contrapuestas crean incertidumbre en lugar de estabilidad.
El Mar Rojo en sí mismo es una arteria crítica para el comercio mundial. Cualquier inestabilidad prolongada en el Cuerno corre el riesgo de perturbar las rutas marítimas ya bajo presión por los conflictos en Yemen.
Un posible punto de inflamación
Los observadores internacionales subrayan que la ventana para la intervención diplomática es estrecha. La combinación de catástrofe humanitaria en Tigray, las tensiones políticas internas de Etiopía y los intereses superpuestos de numerosas potencias regionales y mundiales hacen de esto una de las situaciones más volátiles en el África actual.
