En la noche del 31 de marzo, múltiples drones no identificados violaron el espacio aéreo estonio, lo que llevó a las fuerzas armadas del país a emitir alertas de ataque aéreo en varias regiones. Tras las incursiones, las autoridades recuperaron los restos de un vehículo aéreo no tripulado (UAV) en la parroquia de Kastre, en el condado de Tartumaa, una región fronteriza con Rusia.
El Coronel Uku Arold, Jefe de Comunicaciones Estratégicas de las Fuerzas de Defensa de Estonia, sugirió que el incidente fue un efecto colateral del conflicto en curso entre Ucrania y Rusia. Según Arold, Ucrania había lanzado ataques con drones contra infraestructuras militares rusas cerca del mar Báltico esa misma noche.
"Rusia intenta repeler estos ataques, en particular desviando los drones de su curso utilizando diversos medios. Lo más probable es que estemos ante drones de este tipo que se han desviado de su ruta", declaró Arold.
Oficiales militares estonios confirmaron que los radares y aviones de combate rastrearon la entrada de varios drones en el espacio aéreo nacional. Sin embargo, no se tomaron medidas de interceptación y ninguno de los UAV fue derribado sobre territorio estonio.
Este incidente forma parte de una tendencia creciente de UAV extraviados que ingresan al espacio aéreo de naciones europeas vecinas en medio de la intensificación de los ataques contra instalaciones rusas.
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