
Estados Unidos e Irán suspendieron las operaciones militares por segundo día consecutivo el domingo, manteniendo una pausa frágil bajo un acuerdo provisional de 60 días que ya ha superado su ecuador. El enfrentamiento, que incluyó un bloqueo naval y hostilidades renovadas este año, muestra signos tentativos de desescalada, aunque los conflictos centrales siguen sin resolverse.
Ninguna de las partes lanzó ataques el domingo. La Casa Blanca reafirmó que el presidente Trump prefiere una solución diplomática pero "mantiene todas las opciones" si las conversaciones fracasan. La pausa llega tras la muerte de tres soldados estadounidenses en Jordania en un contraataque iraní. EE.UU. mantiene un bloqueo naval con 12 barcos redirigidos, dos inutilizados y dos abordados. El bloqueo ha contribuido al aumento de los precios de la gasolina.
Irán mantiene conversaciones secretas con Omán sobre el acceso al Estrecho de Ormuz. En paralelo, el primer ministro israelí Netanyahu viajará a Washington el martes para reunirse con Trump, en un momento de alta sensibilidad diplomática. Las cuestiones nucleares siguen aplazadas, y los Huthis amenazan con un bloqueo marítimo en el Mar Rojo contra Arabia Saudí.
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