En una sorprendente excepción a su actual bloqueo petrolero, Estados Unidos ha permitido que el petrolero ruso "Anatoly Kolodkin" atraque en el puerto cubano de Matanzas. La medida se produce tras la autorización directa del presidente estadounidense, Donald Trump, quien citó razones humanitarias para permitir la entrega a la isla, sumida en una profunda crisis.
"Si un país quiere enviar algo de petróleo a Cuba en este momento, no tengo ningún problema, sea Rusia o no", declaró Trump, señalando que un solo cargamento de petróleo no alteraría drásticamente la situación geopolítica. Haciendo hincapié en las necesidades básicas de la población cubana, añadió: "Prefiero dejarlo entrar porque la gente necesita calefacción, refrigeración y todo lo demás".
Más allá de las preocupaciones humanitarias, los cálculos estratégicos parecen haber influido en la decisión. Según un informe de The New York Times que cita a un funcionario del gobierno estadounidense, la Guardia Costera de EE. UU. permitió el paso del buque principalmente para evitar tensiones militares con Moscú. Interceptar el barco por la fuerza podría haber supuesto el riesgo de un conflicto directo con Rusia. El "Anatoly Kolodkin", que partió del puerto ruso de Primorsk, fue escoltado inicialmente a través del Canal de la Mancha por la Armada rusa en su camino hacia el Caribe.
La nación insular de gobierno comunista lleva años lidiando con una profunda crisis económica, que se ha visto dramáticamente agravada por un embargo petrolero estadounidense impuesto hace tres meses. La seguridad energética de Cuba sufrió un golpe crítico a principios de enero cuando perdió a su principal proveedor de petróleo, Venezuela, tras una transición de poder forzada por EE. UU. y el arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro.
El impacto en las importaciones de Cuba ha sido asombroso. Según cifras reportadas por el Financial Times, Cuba ha recibido apenas 84.900 barriles de crudo este año procedentes de una única entrega mexicana el 9 de enero. En marcado contraste, el país importó un promedio de 37.000 barriles diarios en 2025, en gran parte de México y Venezuela. Este déficit masivo ha paralizado la generación de energía y la distribución de combustible, provocando apagones generalizados y graves trastornos en el sistema de salud y la economía en general. En marzo, se vio a residentes de La Habana haciendo cola para conseguir agua potable durante los extensos cortes de electricidad.
A pesar del alivio temporal proporcionado por el petrolero ruso, la postura general de Washington sobre Cuba sigue siendo agresiva. El presidente Trump ha insinuado recientemente un posible movimiento contra el estado socialista vecino. Hablando en la Casa Blanca, Trump remarcó que cree que tendrá "el honor" de "tomar el control" o "liberar" a Cuba "de alguna forma", aunque no proporcionó más detalles concretos.
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