
Dos poderosos terremotos sacudieron Venezuela en cuestión de segundos el miércoles 25 de junio de 2026, matando al menos a 920 personas y dejando a miles más atrapadas bajo los escombros de edificios derrumbados. El desastre ha sido calificado como el momento más duro de la historia moderna de Venezuela.
En el estado costero de La Guaira, una de las zonas más afectadas, familias desesperadas han montado guardia junto a los edificios derrumbados, llamando a los nombres de sus seres queridos que temen sigan vivos en el interior. Los equipos de rescate han trabajado sin cesar para llegar a los atrapados, pero el peso de los escombros hace que la tarea sea casi imposible a mano. Entre las historias desgarradoras que han surgido, un padre llamado Héctor Bello escribió en redes sociales sobre su esposa, quien perdió la vida protegiendo a su hija del derrumbe.
Los equipos de rescate han sacado a sobrevivientes de entre los escombros sin parar. En un momento notable, un recién nacido fue rescatado con vida de los escombros, ofreciendo un raro instante de esperanza. Sin embargo, con cada hora que pasa, las posibilidades de encontrar más sobrevivientes se reducen.
En Caracas, los hospitales han estado desbordados de bajas, atendiendo desde fracturas hasta ataques de pánico. Mientras la esperanza de encontrar más sobrevivientes se desvanece, la ira crece entre las víctimas y sus familias. Equipos de ayuda internacional han comenzado a llegar para apoyar a los servicios de emergencia de Venezuela.
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