
Dos terremotos de gran potencia —de magnitud 7,2 y 7,5— sacudieron Venezuela con apenas un minuto de diferencia este jueves, causando al menos 164 muertos y cerca de 1.000 heridos. Las sacudidas superficiales provocaron una destrucción masiva en todo el país, con la capital Caracas como el epicentro de los daños.
Bloques de apartamentos enteros fueron arrasados en el área metropolitana de Caracas. Los equipos de rescate podían escuchar voces que clamaban desde los escombros mientras trabajaban para liberar a los supervivientes. Vídeos difundidos en redes sociales mostraron a personas huyendo mientras edificios de varios pisos se desmoronaban en las afueras de la capital.
Los sismólogos señalaron que ambos seísmos fueron superficiales, lo que amplifica considerablemente el poder destructivo en la superficie. Cuando dos terremotos de esta magnitud se suceden tan rápido, el efecto acumulado sobre estructuras ya debilitadas puede ser catastrófico.
Los analistas describieron los terremotos gemelos como un golpe devastador para un país sumido en una profunda incertidumbre política desde que el expresidente Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses hace menos de seis meses. Las operaciones de rescate se ven complicadas por la inestabilidad política.
Los equipos de emergencia fueron desplegados por toda la capital. Las autoridades advirtieron de que el balance de víctimas probablemente aumentará. Las organizaciones internacionales de ayuda ya están evaluando cómo prestar apoyo.
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