En una decisión altamente simbólica, aunque sin carácter legalmente vinculante, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado una resolución que reconoce la trata transatlántica de esclavos como el "crimen más grave contra la humanidad". Impulsada por Ghana, la moción obtuvo el apoyo de 123 de los 193 estados miembros, con el respaldo unánime de la Unión Africana y las naciones del Caribe. Sin embargo, la votación expuso profundas divisiones geopolíticas e históricas, provocando la abstención de Alemania, el Reino Unido y todos los demás estados miembros de la Unión Europea, mientras que Estados Unidos, Israel y Argentina votaron en contra.
El gobierno alemán justificó su abstención señalando la redacción específica de la resolución. Martin Giese, portavoz del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores, explicó que etiquetar la trata de esclavos como el "crimen más grave en la historia de la humanidad" implica una jerarquía entre los crímenes contra la humanidad. Dada la responsabilidad histórica de Alemania por el Holocausto —el genocidio sistemático de los judíos europeos bajo el nacionalsocialismo—, Berlín se sintió incapaz de respaldar esta formulación específica.
La decisión ha desatado un debate interno. Awet Tesfaiesus, diputada del Partido Verde, reconoció la sensibilidad histórica en torno al Holocausto, pero criticó el enfoque del gobierno. Argumentó que la coalición de conservadores y socialdemócratas bajo el canciller Friedrich Merz trata el legado del colonialismo como un tema secundario. "Alemania podría haber proporcionado al menos una explicación oficial", afirmó Tesfaiesus, señalando que el Reino Unido lo había hecho. Enfatizó que, aunque Alemania no haya sido un participante activo principal en la trata transatlántica de esclavos, la nación indudablemente se benefició de sus ventajas económicas más amplias.
Más allá de la semántica histórica, las preocupaciones financieras y legales influyeron fuertemente en las abstenciones europeas. La resolución, presentada por el ministro de Relaciones Exteriores de Ghana, Samuel Ablakwa, vincula explícitamente la esclavitud, el colonialismo y el racismo con el sufrimiento continuo y exige disculpas formales y reparaciones. Estas podrían incluir compensación financiera, alivio de la deuda y la restitución de bienes culturales saqueados. Hasta la fecha, los Países Bajos siguen siendo el único país de la UE que se ha disculpado oficialmente por su papel en la esclavitud.
Fuentes gubernamentales en Berlín admiten en privado que apoyar la resolución podría desencadenar una ola masiva de demandas contra Alemania, una preocupación que, según los informes, la delegación alemana en la ONU transmitió a los representantes ghaneses a puerta cerrada.
La escala histórica de la trata transatlántica de esclavos sigue siendo abrumadora. Entre 1500 y 1800, se estima que entre 12 y 15 millones de africanos fueron capturados, esclavizados y transportados por la fuerza a través del Atlántico hacia las Américas y el Caribe. Los historiadores calculan que más de dos millones de personas perecieron durante el brutal viaje.
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