
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha advertido que el fenómeno meteorológico El Niño se volverá muy intenso en los próximos meses, con su punto máximo esperado a finales de 2026 y efectos que podrían extenderse hasta febrero de 2027. La Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo, describió el evento como capaz de propinar un golpe masivo a las sociedades y economías de todo el mundo.
La agencia meteorológica de la ONU señaló un mayor riesgo de inundaciones, sequías y olas de calor en distintas regiones. El Secretario General de la ONU, António Guterres, respaldó la alarma instando a los gobiernos a tomar precauciones. La agricultura, los sistemas de salud y el suministro de energía están entre los sectores más afectados.
La oficina meteorológica británica Met Office calificó el evento como potencialmente el más intenso desde hace más de un siglo. El Programa Mundial de Alimentos advirtió que Centroamérica sufrirá las consecuencias más graves, con Honduras, Panamá y El Salvador declarando emergencias por sequía a finales de agosto. Otras regiones afectadas incluyen Australia, Indonesia y el sur de África, mientras se prevén lluvias torrenciales en la costa del Pacífico de Sudamérica y el Cuerno de África.
Julio de 2026 ya registró 22,48°C — unos 2,5°C por encima de la media 1991–2020 — y la OMM prevé temperaturas superiores a la media en prácticamente todas las superficies terrestres de septiembre a noviembre.
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