El Ártico se ha convertido en uno de los espacios geopolíticos más disputados del mundo. Una combinación de factores — las repetidas amenazas de Trump de adquirir Groenlandia, la guerra de Rusia contra Ucrania, el rápido deshielo ártico y la creciente competencia por las materias primas — ha puesto la región en lo más alto de la agenda estratégica europea.
Las naciones europeas luchan por responder a la mayor asertividad de Rusia y Estados Unidos en el Alto Norte. El Ártico es rico en petróleo, gas, minerales de tierras raras y otras materias primas estratégicas, mientras nuevas rutas marítimas se vuelven navegables.
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