El organismo de vigilancia del consumidor de Australia, la Comisión Australiana de Competencia y Consumo (ACCC), ha presentado una demanda contra Amazon, alegando que el gigante tecnológico impuso condiciones de contrato injustas a los suscriptores, en violación de la ley australiana de protección al consumidor.
La ACCC alega que los contratos de suscripción de Amazon contenían términos injustos bajo la ley australiana, poniendo cargas irrazonables sobre los consumidores. La ACCC se ha destacado por su agresividad frente a las grandes empresas tecnológicas.
La acción refleja una tendencia global de reguladores que examinan las prácticas de las grandes tecnológicas en sus negocios de suscripción. La UE, el Reino Unido y EE.UU. también han tomado medidas contra Amazon, añadiendo presión regulatoria en el mercado empresarial.
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