La ventana de fichajes de verano en la Bundesliga ha estado marcada por una tendencia inusual: una serie de jugadores profesionales que regresan a los clubes donde una vez brillaron, dándole a la relación «una segunda oportunidad». La asesora de parejas Petra Nordhaus ve paralelismos llamativos entre estas reuniones futbolísticas y lo que observa en su consulta con parejas románticas que intentan reconciliarse.
Según Nordhaus, las preguntas clave que se aplican tanto a las parejas como a los jugadores son esencialmente las mismas: ¿qué tan sólido era el vínculo original? ¿Hay viejas heridas que nunca se resolvieron? ¿Cómo fue la separación — fue mutua, o dejó a una parte dañada? Y, sobre todo, ¿quién es cada parte ahora, después del tiempo separados? «Ciertas tensiones que desaparecen durante la separación tienen la costumbre de resurgir cuando se renueva la asociación», explica Nordhaus.
Una de las vueltas más comentadas del verano es la del delantero Niclas Füllkrug al Werder Bremen. Füllkrug señaló que en Bremen se le «paga en una moneda diferente» — emocional, arraigada en el sentimiento de pertenencia. Nordhaus encuentra esto revelador: las personas y los jugadores, dice, tienden a centrarse en lo que disfrutaron de una relación y a suprimir las dificultades, lo que hace que una reunión parezca más atractiva de lo que racionalmente podría ser.
Nordhaus señala que los regresos pueden tener un éxito genuino cuando ambas partes han crecido durante el tiempo separadas. En el fútbol, como en las relaciones, la variable crucial es si los problemas subyacentes que causaron la ruptura han sido realmente abordados. Cuando lo han sido, una reunión puede ser más sólida que la asociación original. Cuando no, la misma fricción resurgirá — a veces con más fuerza que antes.
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