Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá se derrumbaron durante el fin de semana, con ambos gobiernos prometiendo imponer aranceles del 50% sobre los productos del otro. La ruptura ha enviado ondas de choque a las pequeñas empresas a ambos lados de la frontera.
Entre los directamente afectados está Cindy Baldassi, propietaria de un negocio de joyería en Calgary, Alberta. El 75% de sus ventas provienen de compradores estadounidenses, y los nuevos aranceles significan que tendrá que subir el precio un 50%. "Es muy probable que elimine la mayor parte de mis ventas en EE.UU." dijo Baldassi a la BBC. Lind Furniture, fabricante canadiense de casi seis décadas en Ontario, también ve caer sus ventas.
El primer ministro Mark Carney anunció gravámenes a partir del 8 de septiembre sobre el acero, los productos lácteos, los electrodomésticos y la electrónica estadounidenses. Los aranceles de Trump, en vigor desde el sábado, afectan al vino, los lácteos, el cemento, la ropa y el equipo de hockey canadienses.
Usamos cookies para mejorar tu experiencia. Política de privacidad