
Las fuerzas rusas lanzaron una nueva oleada de ataques con misiles sobre la región de Kiev en las primeras horas del sábado, matando al menos a tres civiles, incluyendo un niño, según confirmaron las autoridades ucranianas. Los bombardeos nocturnos afectaron zonas residenciales y causaron daños significativos a la infraestructura.
Los servicios de emergencia respondieron en múltiples puntos de impacto en la región de Kiev. Entre las víctimas se encontraba un niño pequeño, lo que subraya el carácter indiscriminado de los ataques. Los equipos de rescate trabajaron durante toda la noche para sacar sobrevivientes de entre los escombros.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski, en su alocución nocturna, advirtió que las reservas de misiles interceptores de defensa aérea de Ucrania estaban críticamente agotadas. Pidió a los aliados occidentales que aceleraran urgentemente los suministros de armas, destacando que la capacidad del país para proteger a las poblaciones civiles estaba gravemente comprometida.
Cada misil que llega a su objetivo cobra vidas, dijo Zelenski, instando a los socios a cumplir sus compromisos pendientes.
Los ataques se producen en el contexto de una campaña aérea rusa cada vez más intensa contra las ciudades e infraestructuras ucranianas. Organizaciones internacionales de derechos humanos han condenado repetidamente los ataques a infraestructuras civiles como violaciones del derecho humanitario internacional.
Funcionarios de la OTAN y la Unión Europea condenaron los ataques y reiteraron su compromiso de apoyar a Ucrania. Varias naciones aliadas indicaron que estaban acelerando la entrega de sistemas de defensa aérea para reponer las reservas ucranianas agotadas.
Usamos cookies para mejorar tu experiencia. Política de privacidad