El gobierno de China ha lanzado una amplia estrategia agrícola plurianual que prioriza la autosuficiencia alimentaria, la modernización rural y la aplicación de tecnología avanzada a la agricultura.
La estrategia fija objetivos nacionales de producción de cereales superiores a 700 millones de toneladas anuales para 2030 e impulsa inversiones en agricultura de precisión, variedades de semillas resistentes a la sequía e infraestructura rural.
El impulso por la seguridad alimentaria es enmarcado explícitamente por Pekín como una cuestión de seguridad nacional. Los funcionarios señalan las disrupciones en la cadena de suministro global y las sanciones comerciales como razones para priorizar la independencia alimentaria.
El plan asigna recursos sustanciales a la agricultura inteligente, incluyendo agricultura de precisión guiada por satélite y aplicaciones de pesticidas con drones.
La estrategia va acompañada de una inversión continua en infraestructura rural para reducir las pérdidas poscosecha y atraer trabajadores más jóvenes de vuelta a las zonas agrícolas.
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