
Los fabricantes chinos se han quedado con más de una cuarta parte del mercado brasileño de vehículos nuevos en la primera mitad de agosto, un nuevo récord según la consultora Bright Consulting, con sede en Campinas (São Paulo). En julio la cuota fue del 23,2 por ciento, informó Deutsche Welle.
El cambio se nota más allá de los concesionarios. En el puerto de Montevideo, por donde pasa una gran parte de los vehículos con destino a Brasil, se agotan las plazas. "El movimiento de vehículos está sobrecargado", declaró la responsable portuaria Mónica Ageitos al portal Ambito.
En el ranking de ventas de la primera quincena de agosto, la china BYD colocó dos modelos entre los cinco primeros: el Dolphin (3.461 unidades) y el Dolphin Mini (3.221). Encabezan la lista el FIAT Strada (5.441), el Hyundai Creta (3.761) y el VW Polo (3.548). "Los compradores tradicionales de coches usados están migrando a los nuevos autos chinos", señala Bright Consulting.
La tendencia presiona el mercado de segunda mano y a las plantas europeas y estadounidenses. Según la revista Quatro Rodas, fábricas paradas o con futuro incierto de Ford, Mercedes-Benz y Renault ya son compradas o negociadas por empresas chinas. "Con la infraestructura existente son buenas inversiones", dijo Ricardo Bastos, presidente de la asociación brasileña de vehículos eléctricos ABVE.
El economista brasileño Paulo Gala, de la Fundação Getulio Vargas, explicó a la DW que el éxito responde a una estrategia china de largo plazo que combinó apoyo estatal, financiación barata y control de la cadena de suministro de baterías.
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