Daniel Kinahan, de 49 años, sospechoso de liderar una de las redes del crimen organizado más poderosas de Irlanda, ha sido devuelto al país tras su extradición desde Dubái en una operación de seguridad meticulosamente planificada.
El Servicio Penitenciario irlandés tomó precauciones extraordinarias para su llegada, adquiriendo un vehículo especialmente modificado, a prueba de balas y explosivos, para trasladar a Kinahan de forma segura desde el aeropuerto hasta los tribunales.
Kinahan había residido en Dubái durante varios años, donde las agencias de seguridad irlandesas e internacionales mantenían vigilancia sobre sus actividades. Su extradición es el resultado de un largo proceso legal y diplomático que involucró la cooperación entre autoridades irlandesas, británicas, estadounidenses y emiratíes. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos había impuesto previamente sanciones a Kinahan y a personas vinculadas al Grupo del Crimen Organizado Kinahan.
El regreso de Kinahan a suelo irlandés se considera un momento histórico en la lucha del país contra el crimen organizado. Se enfrenta a una serie de procedimientos legales graves ahora que se encuentra bajo jurisdicción irlandesa.
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