
Una nueva y llamativa tendencia está emergiendo en la intersección de la riqueza criptográfica y la filosofía política: un grupo pequeño pero cada vez más influyente de multimillonarios ha concluido que la democracia ha llegado a su fin y ahora está invirtiendo recursos en construir alternativas.
Las bases intelectuales de estos proyectos se nutren de una mezcla de libertarismo y tecno-utopismo. Para muchos de estos fundadores, la criptomoneda no es solo una clase de activo, sino una prueba de concepto de que la coordinación compleja puede ocurrir fuera del control estatal.
Varios proyectos concretos han avanzado más allá de la fase del manifiesto. El «seasteading» — la construcción de estructuras flotantes permanentes en aguas internacionales — ha atraído inversiones significativas. Para los críticos, estos proyectos representan la última manifestación del «exit» como alternativa a la «voz» en los sistemas democráticos.
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