
La República Democrática del Congo lucha contra lo que se ha convertido en el brote de ébola de más rápido crecimiento en la historia registrada, con casos confirmados que superan los 3.000 y muertes que rebasan los 1.350 desde que el brote fue declarado el 15 de mayo de 2026.
Según las últimas cifras oficiales, las autoridades sanitarias de la RDC han registrado 3.075 casos confirmados, 1.354 muertes y 556 recuperaciones, con unos 755 pacientes actualmente hospitalizados o en aislamiento. El ritmo del brote ha sido alarmante: los casos aumentaron en unos 1.000 en solo diez días. El brote está causado por la cepa Bundibugyo del virus del ébola, para la cual no existe vacuna ni tratamiento aprobados.
El brote afecta a cinco provincias: Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur, Haut-Uele y Tshopo. Casi el 90% de los casos se concentran en Ituri, que comparte fronteras con Sudán del Sur y Uganda, lo que genera temores de propagación transfronteriza. Los trabajadores sanitarios de las zonas afectadas se declararon en huelga esta semana, citando la falta de equipos de protección, salarios impagados y apoyo inadecuado.
La OMS ha clasificado el brote como Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. Varios socios internacionales han desplegado personal y recursos en las regiones afectadas. La ausencia de una vacuna aprobada contra la cepa Bundibugyo es una limitación significativa.
Los epidemiólogos advierten que el brote no muestra señales de desaceleración y que sin inversiones adicionales significativas, el recuento de casos podría seguir aumentando rápidamente.
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