Un tribunal holandés en La Haya ha condenado a un hombre de 66 años a cadena perpetua tras declararlo culpable de crímenes de guerra y el delito de genocidio por su participación en el genocidio de Ruanda de 1994, en el que aproximadamente 800.000 personas — principalmente tutsis étnicos — fueron asesinadas en solo 100 días.
El tribunal consideró al acusado culpable de participar activamente en asesinatos y otras atrocidades durante el genocidio. El juicio se llevó a cabo en los Países Bajos bajo el principio de jurisdicción universal, que permite a los tribunales enjuiciar crímenes contra la humanidad independientemente del lugar donde ocurrieron.
Los fiscales argumentaron que el acusado era un líder de milicias local que organizó y ejecutó personalmente los asesinatos en su zona de Ruanda. Había estado viviendo en los Países Bajos durante años antes de ser identificado y arrestado.
El veredicto fue bien recibido por grupos de supervivientes y autoridades ruandesas, que llevan tiempo luchando por que se haga justicia con los perpetradores que huyeron al extranjero tras el genocidio. El gobierno de Ruanda expresó su satisfacción por el fallo.
El genocidio de 1994 sigue siendo uno de los capítulos más oscuros de la historia moderna. Las matanzas fueron llevadas a cabo principalmente por extremistas hutus contra la minoría tutsi, así como contra hutus moderados, durante un período de aproximadamente 100 días entre abril y julio de 1994.
Varios países, entre ellos Bélgica, Francia, Canadá y Alemania, han procesado a sospechosos del genocidio ruandés que vivían en su suelo. Los Países Bajos han sido cada vez más activos en tales enjuiciamientos en los últimos años.
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