
Un terremoto sacudió la zona alrededor de la Torre Inclinada de Pisa, el monumento arquitectónico más icónico de Italia, sometiendo a la antigua estructura a una prueba geológica de estrés no planificada. El temblor sumió a muchos visitantes y lugareños en pánico, aunque no se reportaron daños estructurales inmediatos en la torre.
La famosa inclinación de la torre es en sí misma producto del inestable terreno que la sustenta. Hace siglos, la arcilla blanda y el suelo arenoso de Pisa hicieron que los cimientos se hundieran de forma desigual, creando la característica inclinación que ha hecho famosa a la construcción en todo el mundo. Los ingenieros han pasado décadas gestionando cuidadosamente la estabilidad de la torre, reduciendo con éxito su inclinación a finales del siglo XX.
El terremoto sirvió como recordatorio involuntario de la fragilidad del suelo en el que se asienta la torre. Los geólogos señalan que el mismo suelo inestable que dio a la torre su famosa inclinación también la hace especialmente sensible a la actividad sísmica. Las autoridades confirmaron que la estructura estaba siendo evaluada tras el temblor.
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