
Ex empleados de una nueva cárcel británica que costó 400 millones de libras han descrito públicamente una situación caótica de falta de personal y formación insuficiente, que según ellos supone riesgos tanto para los reclusos como para los funcionarios.
Varios ex empleados describieron haber sido enviados a sus puestos sin la preparación suficiente, y que incidentes graves quedaron sin atender por la falta de personal experimentado disponible.
El Servicio de Prisiones no ha confirmado ni desmentido las acusaciones específicas. El caso añade preocupaciones sobre el estado del sistema penitenciario del Reino Unido, aquejado de hacinamiento y falta de personal.
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