El número de muertos provocados por las devastadoras inundaciones del miércoles en el Himalaya ha alcanzado las 750 víctimas: 734 cuerpos recuperados en Nepal y 16 en el Tíbet, según las autoridades de ambos países. La catástrofe es una de las más mortíferas de 2026.
Las autoridades nepalesas de gestión de desastres informan de que alrededor de 2.500 personas siguen sin aparecer, entre ellas 589 ciudadanos extranjeros. Sumando a los desaparecidos en el Tíbet, los equipos de rescate buscan a casi 3.000 personas. La mayoría de los cuerpos en Nepal han aparecido aguas abajo, en el distrito de Chitwan, cerca de la frontera con India, a decenas de kilómetros de la zona del desastre.
Los servicios de emergencia han advertido a los habitantes de Rasuwa, Nuwakot y Dhading de la posibilidad de nuevas crecidas del río Bhotekoshi, que arrastró enormes cantidades de barro y escombros el miércoles y causó destrozos en decenas de kilómetros a la redonda.
India y China han enviado equipos de expertos a Nepal para apoyar las labores de rescate, centradas en especial en una central hidroeléctrica del río Trishuli donde se cree que varios trabajadores quedaron atrapados en un túnel bloqueado por los escombros.
La catástrofe comenzó cuando se desprendió una parte de un glaciar, liberando una avalancha de hielo, rocas y barro que se convirtió en una riada arrolladora. Casas, instalaciones hidroeléctricas y puentes fueron arrasados. Científicos chinos señalan que el corrimiento tardó apenas seis o siete minutos en recorrer desde el lado nepalés hasta el paso fronterizo de Gyirong.
Los investigadores atribuyen el desastre al cambio climático: el calentamiento ha acelerado el deshielo de los glaciares del Himalaya, desestabilizando las laderas y aumentando el riesgo de aludes masivos. Los glaciares himalayos se derriten ahora más rápido que en ningún otro momento de la historia registrada.
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