
Irán rindió homenaje este jueves al Líder Supremo, el Ayatollah Ali Jamenei, en un funeral de Estado. Jamenei fue una de las figuras más influyentes y polémicas de la República Islámica, dirigiendo el estado teocrático durante más de tres décadas.
La ceremonia buscó proyectar unidad nacional, pero bajo la superficie, Irán está profundamente dividido. Millones de iraníes, especialmente jóvenes y mujeres que salieron a las calles en 2022, ven en Jamenei al arquitecto de décadas de represión.
El Consejo de Expertos deberá reunirse próximamente para designar al nuevo Líder Supremo. Los candidatos incluyen a Ali Lariyani, ex presidente del Parlamento de perfil pragmático, y Mojtaba Jamenei, el hijo del difunto líder — lo que representaría una transferencia dinástica del poder sin precedentes en la historia de la República.
Jamenei tomó el poder en 1989. Supervisó el programa nuclear iraní y la red de grupos armados en Oriente Medio. El interrogante clave es si su sucesor mantendrá o reorientará este rumbo en plena confrontación con Estados Unidos.
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