
Desertores norcoreanos le han dicho a la BBC que la cultura del K-pop ha logrado penetrar incluso el estado mas aislado del mundo, a pesar de que el regimen de Kim Jong Un impone algunos de los controles mas estrictos del mundo sobre los medios extranjeros. Los ciudadanos arriesgan severas sanciones por consumir contenido surcoreano, sin embargo la musica y los videos siguen circulando.
En Corea del Norte, el Estado mantiene un control ferre sobre la cultura y la informacion. Se enseña a los ciudadanos desde el nacimiento que la lealtad a la dinastia Kim es la virtud suprema, y la influencia cultural extranjera es tratada como un contaminante peligroso.
A pesar de los riesgos, los desertores describen un floreciente comercio clandestino de medios extranjeros. Memorias USB, DVDs y telefonos moviles que contienen musica y dramas surcoreanos son introducidos de contrabando. Segun los desertores, los jovenes norcoreanos se sienten atraidos por las melodias pegadizas del K-pop, la moda y las imagenes del estilo de vida.
El gobierno norcoreano ha respondido intensificando su represion del consumo de medios extranjeros. Sin embargo, el comercio clandestino parece continuar, lo que sugiere que la demanda sigue siendo fuerte a pesar de los riesgos.
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