El rey Oyo Nyimba Kabamba Iguru Rukidi IV del Reino de Tooro en Uganda ha fallecido a los 34 años, poniendo fin al reinado del monarca tradicional más joven del mundo, quien había sostenido el trono desde que era un niño pequeño.
El rey Oyo ascendió al trono del reino de Tooro, en el oeste de Uganda, en 1995, cuando tenía apenas tres años, tras la muerte de su padre, el rey Patrick Olimi III. El joven rey se convirtió en un célebre símbolo de continuidad cultural y liderazgo tradicional africano.
Durante su reinado de tres décadas, el rey Oyo realizó labores benéficas y se convirtió en embajador de los derechos de la infancia, colaborando con UNICEF y otras organizaciones. Era ampliamente conocido a nivel internacional, habiendo aparecido en numerosos documentales e informes mediáticos sobre las tradiciones reales de África.
El reino de Tooro, uno de los cuatro reinos tradicionales de Uganda, tiene su sede en Fort Portal, en el oeste de Uganda. El reino fue restaurado en 1993 tras ser abolido bajo el gobierno del expresidente Idi Amin.
No se anunció de inmediato ninguna causa oficial de muerte. Llegaron condolencias de toda África y del mundo entero, con tributos que elogiaban la dedicación del rey Oyo a su pueblo y su papel único en la vida cultural de Uganda.
El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, expresó sus condolencias y calificó al rey Oyo de "servidor dedicado de su pueblo". Se espera ahora que las instituciones culturales del reino aborden las cuestiones de sucesión al trono de Tooro.
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