El recién formado gobierno de la Generación Z de Nepal enfrenta su mayor desafío hasta ahora, con críticos que cuestionan su capacidad para manejar el desastre de las inundaciones que ha cobrado más de 1.000 vidas.
El gobierno ha sido criticado por una respuesta de emergencia lenta y mala coordinación con las agencias de ayuda internacional.
Los analistas señalan que la nueva administración heredó estructuras burocráticas profundamente arraigadas y poco adecuadas para una respuesta rápida a crisis. Las próximas semanas determinarán la trayectoria política del gobierno.
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