Un breve apagón de 90 segundos sumió el viernes a gran parte de la red ferroviaria británica en el caos, dejando a miles de viajeros con trenes retrasados o cancelados.
El corte privó de tracción a numerosos trenes, que quedaron inmovilizados entre estaciones. Incluso tras el restablecimiento del suministro, el efecto en cascada siguió afectando a la red. Las operadoras tuvieron que reducir servicios.
El incidente pone de manifiesto la vulnerabilidad de las redes ferroviarias electrificadas ante breves cortes de suministro. Las autoridades prometieron investigar el suceso y estudiar sistemas de protección adicionales.
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