Una operación de rescate a gran escala se desarrolló en el Canal de la Mancha el martes tras incendiarse un bote de goma que transportaba aproximadamente 160 migrantes en aguas francesas. La embarcación, descrita como una «mega-lancha», comenzó a sufrir problemas mecánicos en las primeras horas de la mañana, lo que motivó la respuesta de los servicios de emergencia franceses y británicos.
Las autoridades marítimas francesas habían estado vigilando la embarcación durante toda la noche tras recibir un aviso el lunes por la tarde. Alrededor de las 6 de la mañana del martes, el motor se incendió, provocando que la embarcación se deteriorara rápidamente. Guardacostas de Francia y del Reino Unido, junto al bote salvavidas RNLI Eastbourne, fueron enviados al lugar.
Un total de 157 supervivientes fueron rescatados del Canal y trasladados al puerto francés de Boulogne-sur-Mer. Durante la vigilancia nocturna ya habían sido rescatadas cinco personas, aunque los demás pasajeros habían rechazado inicialmente la ayuda y continuado su intento de cruce hacia el Reino Unido.
El incidente pone de relieve los peligros que enfrentan los migrantes que intentan cruzar el Canal de la Mancha en embarcaciones pequeñas y frecuentemente sobrecargadas. Esta ruta sigue siendo una de las más peligrosas de Europa, con decenas de víctimas mortales cada año. Las autoridades francesas han instado reiteradamente a los migrantes a no intentar el cruce en embarcaciones no aptas para navegar.
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