
El segundo río más largo de Europa, el Danubio, ha caído a niveles históricos bajos mientras una sequía extrema afecta a Europa Central y Suroriental. La crisis está empujando a Hungría y Rumanía hacia una emergencia energética.
Los bajos niveles del agua están afectando gravemente la generación de energía hidroeléctrica y el transporte fluvial. Las centrales nucleares que dependen del agua del río para refrigeración han sido obligadas a reducir su producción.
Bulgaria está considerada mejor preparada que sus vecinos debido a inversiones en diversificación energética, mientras Hungría y Rumanía enfrentan una situación más aguda. Expertos ambientales advierten que los récord bajos también someten a los ecosistemas fluviales a un estrés extremo.
La crisis refleja una tendencia más amplia de empeoramiento de las sequías estivales en Europa, que los científicos atribuyen al cambio climático.
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