Las fuerzas armadas rusas bombardearon Kyiv durante la noche en una ofensiva masiva que las autoridades calificaron como un ataque deliberado contra la infraestructura civil. El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, confirmó la muerte de al menos 17 personas y advirtió que el ataque fue ejecutado con la intención de inutilizar servicios esenciales de la ciudad.
El bombardeo causó graves daños a la red de distribución de agua caliente de Kyiv, dejando sin calefacción y saneamiento a amplios barrios residenciales de la capital. Los equipos de rescate se desplegaron en varios distritos para llegar a los supervivientes atrapados bajo los escombros.
Klitschko describió el ataque como deliberado, señalando que el patrón de objetivos reflejaba un esfuerzo calculado para destruir infraestructura civil. Instó a los ciudadanos a seguir estrictamente las alertas de bombardeo aéreo y refugiarse de inmediato cuando suenen las sirenas.
El ataque atrajo la atención inmediata de las capitales europeas y de Washington. Los aliados de Ucrania han calificado sistemáticamente los ataques contra infraestructura civil como violaciones del derecho internacional humanitario, y la magnitud del asalto nocturno podría intensificar las demandas de mayor apoyo militar a Kyiv.
El incidente representa uno de los ataques individuales más mortíferos contra la capital ucraniana en los últimos meses. Los servicios de emergencia permanecieron en alerta máxima durante toda la mañana, con explosiones secundarias y nuevos daños registrados en varios distritos. Las autoridades pidieron a los residentes quedarse en casa y conservar el agua mientras los equipos de reparación trabajan para restablecer los servicios esenciales.
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